Albert Camus:“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión.
Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión.
Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta... y en decírselo”.

sábado, 14 de agosto de 2010

EL PARLAMENTARISMO.

 Hasta 1874 votaban los mayores de 25 años y con renta. Y podía postular aquel que contaran con el beneplácito del ejecutivo. ¿De dónde nos viene ese verso de la “larga tradición democrática? En 1884 se negó explícitamente el derecho a voto a las mujeres. ¡Cómo iban a dejar de cumplir las “labores propias de su sexo”! ¡Para qué implementar la enseñanza primaria obligatoria! Reaccionarios en su lenguaje y actuación.
En pleno 1880 votaba el 5,1 % de la población.

La revolución de 1891 corrigió esta situación pero para beneficiar a los grupos oligárquicos y promover el cohecho controlado por los caciques locales para elegir al designado. A ello súmele que más del 70% de la población era analfabeta. El tema del caciquismo sigue plenamente vigente en comunidades apartadas. Aún logro develarla de mis recuerdos en pleno 1980 en Linares, La Unión, incluso en ciudades como Viña del Mar. Las características de metrópolis de la Capital Santiago de Chile permiten profundizar la democratización ¿Quien dijo que Santiago es Chile? Quien lo haya dicho tiene toda la razón por lo menos es parte de un Chile al que aspiro. No me gustan las instituciones provincianas porque me recuerda ese Chile de los Caciques que no desaparece y del que tan bien usufructuó nuestra dictadura militar, para controlar esas comunidades. Lo de Linares es patético ¿No está por allí la Colonia Dignidad? Hasta hoy percibo que en esa comunidades los electores continuan en calidad de feudatarios políticos de su patrón,el cura o el potentado del cual son clientes.
El parlamentarismo que devino de la revolución de 1891 es responsablede la crisis moral, del predominio de la clase media, de la pérdida de la austeridad, del fracaso de la  libertad electoral, y de la falta de autonomía de los partidos.

El triunfo del León de Tarapacá promovió el fin del parlamentarismo, la rotativa presidencial, las reformas sociales, Pero la vieja oligarquía movió todos sus recursos para impedirlo y ello explica esos ruidos del desprecio por los advenedizos vencidos en las luchas de la vida, “sin lastre histórico ni aptitudes hereditarias”. Rotos. “Agitadores pagados por el Perú”, “Inspirados en ideologías extranjeras”, ”impulsores del odio de clases”





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