.
LA UNIDAD POPULAR
El escenario natural de esta manifestación masiva fue la calle. Cada vez que había un problema motivado por la derecha, los empresarios, los comerciantes, que amenazaban o practicaban huelgas o mercado negro para proteger sus intereses, el pueblo salía a las calles a hacer una "manifestación". Y en verdad, todo parecía un juego inocente hasta el momento que el terror mostró su cara real, es cosa de ver la fotografía que acompaña este artículo.
Durante el tiempo que duró el gobierno de la Unidad Popular la gente se sintió dueña de las calles. El pueblo se expresó sin estar masivamente encuadrado en ideas o filosofías revolucionarias. Fue una simple y natural expansión de su alegría por el cambio y la emoción de verse acompañado en estas ansias por cientos de miles. Las masas que apoyaban a Allende estaban formadas por personas que conocían y sufrían los problemas reales pero no eran fanáticos adoctrinados del marxismo leninismo. Tan cierta es esta aseveración
que si las elecciones presidenciales hubieran ocurrido cercanas a la de parlamentarios, como ocurrió con Frei, otro hubiera sido el destino de Chile. Ya que la elección del 71 dio un 48,6% de apoyo a la Unidad Popular.
Los adversos resultados del manejo de la economía hicieron que los segmentos de la clase media que estaban en el centro político los hizo receptivos a la propaganda anticomunista; aquella de se iban a comer a los nenes. El verdadero punto de quiebre con el centro provino de la muerte, natural, de un parlamentario demócrata cristiano. La juventud demócrata cristiana propuso que Allende reconociera que el escaño pertenecía a la DC y se le entregara por secretaría. Hoy eso se hace con rezongadas y resoplos, se critica, pero si en aquella oportunidad se hubiera cedido, seríamos resultado del efecto mariposa. Luego vino el efecto cacerolazo, el efecto combatiente, el efecto revolucionario, el efecto fe en las masas, el efecto débil, ineficiente, pendenciero, efecto activismo del MIR, efecto urgencia por los cambios, el efecto acusación constitucional, efecto CODE, el efecto Patria y Libertad, efecto dinamita, efecto huelga, efecto paro, efecto obstrucción parlamentaria, efecto dominó, efecto chancho cero. Entre todos empujaron la democracia chilena al despeñadero. Allende continuaba subiendo su porcentaje de aprobación pese a las quitadas de piso de sus propias filas. No hay nada más infantil que personalizar en Allende la debacle de la UP , en Fidel Castro los males de Cuba, en el Ayatola de los males de Irán, en Pinochet los males de Chile, en Stalin de los males de la URSS. Es una táctica mediática para justificar destituciones, derrocamientos y seguirlas o repetirlas. Las responsables siempre serán las circunstancias históricas; ellas son las que eligen al hombre que necesitan para manifestarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario